Haití inició el 2026 sumido en una espiral de violencia que continúa cobrando vidas a un ritmo alarmante. Un informe divulgado este miércoles por la Orden de Defensores de los Derechos Humanos (Ordedh) reveló que al menos 299 personas murieron durante el mes de enero, víctimas de disparos o enfrentamientos armados.
La organización calificó el balance como de una “gravedad insoportable”, subrayando que no se trata de simples cifras, sino de familias destruidas y de un tejido social cada vez más debilitado por el miedo.
El estudio destaca la hegemonía de los grupos armados, especialmente la coalición Viv Ansanm, a la que atribuye el 42.81 % de las muertes registradas. Asimismo, advierte que los civiles siguen siendo extremadamente vulnerables, representando más del 32 % de las víctimas.
A la par de los homicidios, la ONG denunció una explosión de secuestros que mantiene paralizada a la población y que, a su juicio, la Policía Nacional de Haití no ha logrado contener pese a los anuncios oficiales.
La violencia se concentra principalmente en el departamento del Oeste, donde se ubica Puerto Príncipe, que acumula más del 85 % de los casos, aunque también se reportan hechos en el Centro y Artibonite, evidenciando la expansión de la inseguridad más allá de la capital.
Para la Ordedh, los ciudadanos viven en un estado de sitio permanente, atrapados entre la agresividad de las bandas y la impotencia de las autoridades. En ese sentido, exigió una reacción inmediata tanto de los actores nacionales como de la comunidad internacional, advirtiendo que cada día de retraso se traduce en más pérdidas humanas.
Haití atraviesa una profunda crisis política y social. Datos de Naciones Unidas señalan que en 2025 cerca de 6,000 personas murieron y otras 2,708 resultaron heridas a causa de la violencia vinculada a las pandillas y a las operaciones de seguridad.




