Diversos dirigentes sociales y políticos han coincidido en valorar como un triunfo de la presión popular la decisión del presidente Luis Abinader de detener de manera definitiva el proyecto minero Romero en la provincia San Juan, tras semanas de protestas y rechazo comunitario.
Desde San Francisco de Macorís, representantes de organizaciones populares destacaron la firmeza del pueblo sanjuanero, al que calificaron como un ejemplo de lucha en defensa de los recursos naturales.
El vocero del Movimiento Popular Dominicano (MPD) en esta ciudad, Luis Antigua, sostuvo que la medida del Gobierno responde directamente al rechazo expresado en las calles. A su juicio, la minería ha demostrado generar impactos negativos en las comunidades donde se instala, afectando ríos, el medio ambiente y las condiciones de vida de la población.
De su lado, el vocero del Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO), Raúl Monegro, consideró que la movilización social fue determinante para frenar el proyecto, destacando que la lucha del pueblo de San Juan constituye un referente para otras regiones del país.
En la misma línea, el dirigente de izquierda Ramón Rodríguez (Momón) afirmó que el Gobierno estaba consciente de los efectos de la minería, pero actuó presionado por la respuesta contundente de la ciudadanía. Subrayó que la postura del pueblo dominicano ha sido clave para colocar en debate el modelo de explotación minera en el país.
Aunque los tres coinciden en respaldar la suspensión del proyecto, también advierten que la medida debe ser definitiva y no coyuntural, insistiendo en la necesidad de mantener la vigilancia social ante posibles intentos de reactivar iniciativas similares.
La decisión presidencial se produce en medio de un amplio debate nacional sobre el impacto ambiental de la minería, en el que distintos sectores han reclamado mayor transparencia, respeto a la voluntad popular y protección de los recursos naturales.




