El ambiente dentro del salón de audiencias del Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional estuvo cargado de tensión y expectativa durante la lectura de la decisión judicial del denominado Caso Calamar, proceso que involucra a varios exfuncionarios acusados de presuntos actos de corrupción administrativa.
La magistrada Altagracia Ramírez inició la lectura del fallo confirmando el envío a juicio de fondo del exministro de Hacienda, Donald Guerrero, junto a otros 28 implicados, provocando un ambiente de seriedad y preocupación entre los presentes.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente cuando la jueza comenzó a emitir autos de “no ha lugar” a favor de algunos de los imputados.
La reacción más evidente se produjo tras anunciarse la exclusión del proceso de los exministros Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta, quienes celebraron efusivamente la decisión dentro de la sala de audiencias.
La emoción también se trasladó al público presente, donde simpatizantes comenzaron a vociferar consignas políticas a favor de Gonzalo Castillo, rompiendo momentáneamente el protocolo judicial con expresiones como: “¡Gonzalo presidente!”.
A la salida del tribunal, Castillo se mostró sonriente y emocionado, mientras sus seguidores lo rodeaban en medio de muestras de respaldo político.
En contraste, el exministro Donald Guerrero mantuvo un semblante serio y reservado tras confirmarse que deberá enfrentar un juicio de fondo por las acusaciones que pesan en su contra.
Durante la audiencia también se vivieron momentos de tensión, luego de que el excontralor general de la República, Daniel Omar Caamaño, sufriera un desmayo en plena sala mientras se desarrollaba la lectura de la decisión judicial.
Por su parte, el titular de la Dirección de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, calificó como una victoria parcial la decisión del tribunal, asegurando que el órgano acusador logró su principal objetivo con el envío a juicio de la mayoría de los implicados.
No obstante, Camacho anunció que el Ministerio Público apelará los autos de “no ha lugar” emitidos a favor de algunos imputados, al considerar que existen elementos suficientes para que también respondan ante un tribunal de fondo.
La audiencia estuvo marcada por largas horas de espera, nerviosismo y constantes movimientos en los pasillos del Palacio de Justicia, donde abogados, periodistas, familiares y simpatizantes permanecieron atentos al fallo que definirá el futuro judicial de uno de los casos de presunta corrupción más sonados del país.




