SAN FRANCISCO DE MACORÍS – Un drama humano y de presunta injusticia laboral envuelve a José Antonio Cruceta, un hombre con una severa condición médica que denunció haber sido desvinculado de manera repentina de sus funciones en el Ayuntamiento municipal. Cruceta prestó servicios a la institución durante casi cuatro décadas en labores de limpieza y recolección de desechos.
Cruceta relató con gran pesar que dedicó 38 años de su vida a trabajar arduamente en los camiones recolectores de basura del cabildo. Durante el ejercicio de sus labores, contrajo una bacteria que le afectó gravemente una de sus piernas.
A pesar de que la infección empeoró de manera progresiva, obligándolo a trabajar enfermo durante los últimos años y provocándole la amputación de su pierna izquierda, el obrero continuó cumpliendo con sus responsabilidades hasta donde su condición física se lo permitía.
El afectado narró que fue citado a las oficinas administrativas del Ayuntamiento donde se le hizo entrega de su carta de cancelación, quedando completamente desvinculado de la nómina municipal. Además del despido, Cruceta denunció que le fue retirada de inmediato una pequeña ayuda económica complementaria que recibía para subsistir.
El excolaborador calificó la acción como una falta de humanidad, especialmente considerando las tragedias personales que ha afrontado ligadas a la institución, señalando que en años anteriores perdió a un hijo que también falleció mientras laboraba para el mismo Ayuntamiento.




