Cada 24 de abril, la República Dominicana recuerda uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia contemporánea: la Revolución del 24 de abril de 1965, un levantamiento cívico-militar que tuvo como objetivo la restauración del orden constitucional y el retorno al poder del presidente derrocado Juan Bosch.
Este movimiento se originó en Santo Domingo, en medio de un clima de inestabilidad política tras el golpe de Estado de 1963. Miles de civiles y militares se unieron a la causa constitucionalista, enfrentándose a sectores militares que respaldaban el gobierno de facto.
Uno de los principales líderes del movimiento fue el coronel Francisco Caamaño, quien asumió la dirección del gobierno en armas durante el conflicto, convirtiéndose en símbolo de la defensa de la soberanía nacional.
La confrontación interna se intensificó con la intervención militar de Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría, lo que marcó un punto decisivo en el desarrollo de los acontecimientos.
Tras varios meses de enfrentamientos, el conflicto culminó con un acuerdo político que dio paso a un gobierno provisional y posteriormente a elecciones en 1966, resultando electo Joaquín Balaguer.
A más de medio siglo de estos hechos, la Revolución de Abril continúa siendo un símbolo de lucha por la democracia, la constitucionalidad y los derechos del pueblo dominicano. Diversos sectores realizan este viernes actos conmemorativos en honor a quienes participaron en esta gesta histórica.




